Evita inmortal

Evita  (1919-1952) En el 64º aniversario de su pase a la inmortalidad

Nada es más representativo de la identidad peronista que la figura de Evita. Tan Inquieta, visceral e indomable como leal y comprometida.  Amada y odiada con la misma intensidad.  La vigencia de su recuerdo se hace presente en referencias en los medios masivos, en las banderas de militantes, en los murales de barrios populares.  En museos paquetes desde Palermo,  pasando por Nueva York,  Londres y llegando a  la opera de París.

Sus “queridos descamisados” como ella llamaba a los millones de trabajadores llenaban las plazas, solo para verla y escucharla.  Las mujeres a las que ella le había otorgados derechos largamente demorados, la adoraban como a una virgen.  Los jóvenes intelectuales que habían descubierto con agrado al peronismo como un instrumento revolucionario de masas,  la miraban con cierto recelo pero con respecto y admiración. Sobrios funcionarios y empresarios obsecuentes al poder del entonces Presidente Juan Perón se inclinaban ante ella con esfuerzo. La oligarquía que se inquietaba ante movilidad social ascendente que afectaba  sus privilegios de clase, apostaba al avance de su cáncer. Los militares golpistas, instrumentos de las corporaciones económicas y financieras, ultrajaron con maldad su féretro.

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Los procesos cíclicos que aun vive el país mantienen con actualidad el recuerdo de aquellos años.  El objetivo de las minorías de la élite dominante ha sido siempre destruir al peronismo, atemorizar a sus militantes y perseguir a sus principales cuadros. Pero no lograron ni lograrán su objetivo. Demostraron su cinismo y crueldad bombardeando la Plaza de Mayo en 1955 repleta de inocentes. Fusilaron a integrantes de la Resistencia en 1956. Encarcelaron a los principales dirigentes bajo la excusa de corrupción que muy pocas veces lograron demostrar.

Tras su muerte,  centenares de miles de fieles le ofrecieron el cortejo más impresionante y emotivo del siglo.  Sus detractores exhibieron con morbo las pieles y las alhajas de Evita intentando confrontarla con su pueblo, no hicieron más incrementar el mito. Quisieron borrar su nombre de la memoria, por Decreto, no lograron sino inmortalizar su historia. La del amor por Perón y por los humildes. La de conquistas de derechos como el voto femenino, el aguinaldo, las vacaciones pagas, la jubilación, las paritarias gremiales, la salud y la educación pública, entre tantas otras.

En este aniversario de su pase a la inmortalidad.  En homenaje a la memoria de Eva Duarte de Perón,  debemos velar por la defensa incondicional de esos beneficios legados por ella,  porque cada vez que el peronismo pierde el Gobierno, nuestros enemigos vienen por ellos porque desprecian la inclusión social y la transferencia de recursos a los que mas necesitan. Su revanchismo es brutal y vengativo. Cuando algunos de nuestros dirigentes nos abandonan o intentan mezquinamente su salvación individual, los militantes peronistas nos aferramos a la figura protectora y angelical de Evita. Otros compañeros vendrán (¡…vienen!), recogerán su nombre y nosotros,  sus herederos, lo llevaremos como bandera y con orgullo a una nueva victoria.

Ricardo Choffi  (rchoffi@gmail.com)

Secretario de Derechos Humanos

Partido Justicialista de Escobar

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